Pierdo la erección con mi pareja pero estando solo no me pasa
Hay una escena que se repite en mi consulta. Un hombre llega preocupado. Me cuenta que durante un encuentro sexual todo iba bien, había deseo, había química. Pero justo antes de la penetración pierde la erección. No entiende qué ocurrió. Cuando se masturba la erección es firme, sin embargo, estando con otra persona la pierde.
Si estás leyendo esto quiero que sepas dos cosas antes de seguir. La primera es que esto es muchísimo más común de lo que crees. Lo segundo es que el hecho de que a solas no te ocurra, pero con otra persona sí, es en realidad una muy buena noticia. Ahora te explico por qué.
Lo primero: probablemente no sea algo físico.
Cuando alguien llega a consulta con síntomas de disfunción eréctil, lo primero que hago es descartar causas orgánicas. Es importante porque la diabetes, los problemas cardiovasculares, ciertos medicamentos, algunos antidepresivos, el alcohol o los trastornos del sueño pueden afectar directamente a la erección. Si tienes dudas, pasa por tu médico. Siempre.
También hay una pista clínica que orienta muchísimo. Si conservas erecciones espontáneas al despertar o durante la masturbación, es un indicio muy tranquilizador de que el mecanismo fisiológico funciona adecuadamente, aunque siempre conviene valorar el contexto clínico completo.
Lo que cambia no es tu pene. Lo que cambia es el contexto. En presencia de otra persona puede activarse un fenómeno muy conocido en sexología: la ansiedad de rendimiento.
Qué es realmente la ansiedad de rendimiento.
Tu erección no la decides tú. No hay un botón. Depende del sistema nervioso parasimpático, que es la parte de ti que se ocupa de todo lo que pasa cuando estás a salvo: digerir, descansar, excitarte.
Su contrario es el sistema simpático, el que se enciende cuando hay una amenaza. Y cuando el simpático se activa, hace exactamente lo que tiene que hacer para salvarte la vida: manda la sangre a las piernas y a los brazos, acelera el corazón, pone toda tu atención en el peligro. La erección no es una prioridad cuando tu cuerpo cree que hay que salir corriendo.
Y aquí está la clave. Tu cuerpo no distingue demasiado bien entre una amenaza física y una amenaza que tu cerebro interpreta como real. Si aparece el miedo a «volver a fallar», el sistema nervioso activa el mismo mecanismo de alerta. Para él, ese pensamiento ya es suficiente para prepararse para el peligro, y por tanto, apaga todo lo que no hace falta para sobrevivir. Y lo que no hace falta para sobrevivir es, precisamente, la erección.
Cuanto más intentas salvar la situación, peor suele ir
Aquí aparece la paradoja: Notas que la erección disminuye. Intentas recuperarla. Te esfuerzas más. Te exiges más. Y cada intento añade una capa nueva de presión. Es como intentar dormir repitiéndote cada treinta segundos que tienes que dormirte ya. Cuanto más lo persigues, más despierto estás. Con la erección ocurre algo parecido, porque la erección no entiende de órdenes sino que responde a un contexto en el que el cuerpo se siente suficientemente seguro. La erección no responde al esfuerzo. Responde a la relajación.
Entonces, ¿Cómo se trabajan los problemas de erección?
La mayoría de los hombres llegan buscando un truco para conseguir una erección, pero en realidad no necesitan un truco, necesitan dejar de convertir cada encuentro sexual en un examen.
Eso implica aprender a sacar la atención del rendimiento y devolverla a la experiencia. Significa dejar de perseguir la erección para volver a prestar atención al deseo, al contacto, al placer y a la otra persona. Significa aceptar que una relación sexual puede seguir siendo placentera aunque, durante unos minutos, la erección no cumpla las propias expectativas.
Paradójicamente, cuando la erección deja de ser el centro de todo, suele encontrar el camino de vuelta.
La gran mayoría de los hombres que pasan por esta situación creen que su cuerpo les ha fallado, pero lo que suele haber fallado no es el cuerpo. Es la relación que, sin darse cuenta, han empezado a tener con él. Y esa parte, por suerte, sí tiene solución.
Soy Katherine Atenas, sexóloga y terapeuta sexual y de pareja. Trabajo online con personas de España y Latinoamérica. Si esto te está pasando y quieres trabajarlo, puedes escribirme cuando quieras.